Por Franco Ruiz.

FPM es Electropop con un costado al mar, canciones pop al amparo de un soporte electrónico, y la influencia transoceánica de Saint Ettiene, el house británico y más cerca en la geografía, la bossa nova. Tras el alejamiento de Laura Renzetti, el ahora cuarteto, sumó a Teresa Tomatti en voz, quien continua la línea estética de su antecesora: voces gélidas, distantes, a veces suaves, líneas melódicas desprovistas de todo histrionismo. Un aperitivo para recorrer paisajes interiores, playas oscuras y encontrar satisfacción en el movimiento, las orquestaciones vintage de Lagomarsino y la experimentación tímbrica de sintetizadores. En "Luz de tarde" aflora una lírica poética inspirada: "Mientras arden los calendarios/ mientras cae la gente/ tengo una sola idea/ y es olver a verte./ Mientras arden las vanidades/ murmuran los puentes/ viajo singular/ Vamos a encontrarnos bajo esta luz de tarde/ el tiempo es una broma que se nos hace...". Daniel Campagna –guitarrista- ejecuta en "Caledonia" un solo de esos que parten la canción al medio y ya nada será igual. Lo de FPM no es un disco, es un manifiesto, se trata del "deber ser" del electropop, cada plano en su justo medio, ningún exabrupto, todo un canon. "Cuando dejas de mirar atrás/ bebes las aguas más claras", canta Tomatti en Especial", y habla del buen momento que experimenta el grupo después de "resetear" y dar de nuevo.

En otras palabras: "Llegó el momento/ es tiempo de olvidar/ casas y amantes/ es hora de viajar" ("Andenes y puertos"). Reset es una profundización del
concepto constante del grupo, que lleva más de diez años en el camino y ha alcanzado un nivel de profesionalismo apto para las grandes ligas.





 


Por Fernando Magistrali (Lunes a la noche en Vladivostok - FM Universidad 107.5)

Hoy por hoy, "reset" significa en el habla común "recomenzar", es lo que hacemos cuando volvemos a arrancar la CPU de una computadora. Todo ya está adentro pero empieza de nuevo; sería entonces una especie de re-comienzo, punto y pauta. Quizás ése sea el real significado de este disco de seis tracks que se transforma con la escucha en un pequeño viaje o corta travesía en la que los Falso Primer Ministro, en formato de trío, reabren la puerta e invitan a más. La electrónica en el mundo pop, como estilo, en general seduce pero causa resquemor (la arraigada y falaz impronta rocker); lo que propone Falso Primer Ministro con "Reset" es evitar ese prejuicio en base a la siguiente fórmula: en un principio es la canción, después los arreglos y finalmente las máquinas, o -en otras palabras- primero la sustancia, más luego el bello ornamento (programaciones, beats, cut & paste, etcétera). Y esto es, a no dudarlo, un síntoma saludable.

El CD se compone de cinco viñetas de pop electrónico, sensual y con paisaje melancólico; rítmico (en "Luz de tarde", "Especial") y ensoñado ("Estación/Paraíso", "Caledonia"), con el agregado final de "Hotel; pueblo; consumación", un ejercicio (¿beat-house?) musical no muy desarrollado por este lado del planeta. Con dos hombres y una cantante (tal como los Saint Etienne o Black Box Recorder) FPM parece haber encontrado la medida justa para una producción prolija y cuidada, al final de las idas y vueltas en el devenir de la historia de la banda.

Resumiendo: Bienvenidos al exquisito mundo de las canciones vestidas con elegancia.
 

 

Por Mariel Zabiuk.

Árboles, plazas, un territorio urbano hostil pero abarcable: en ese ámbito que difícilmente pueda dar lugar a la automatización total, los platenses de Falso Primer Ministro intentan unir máquinas y elegancia, y se empecinan en demostrar que programaciones, cortes y ediciones bien pueden fundirse con la sensibilidad de la canción. Como en los anteriores discos del grupo ("Multi", "Global", "Test"), "Reset" vuelve a tomar el nombre de funciones de los módulos de sonido, para señalar en este caso el reinicio de la búsqueda musical bajo formato de trío y con nueva cantante. Una aniñada voz -que no necesita de estridencias para convencer de su presencia- logra deshacer beats certeros y decididos que van envolviendo suavemente a quien se interne en el trance propuesto por este EP. El movimiento es primero imperceptible, tan tranquilo como inevitable ("Luz de tarde", "Estación/paraíso"); continúa adueñándose del cuerpo mientras el ritmo se acelera vistiéndose de resignación ("Caledonia"), esperanza ("Especial"), o desamor ("Andenes y puertos"); y culmina en una atrapante e imparable danza ("Hotel; pueblo; consumación"). Quedan ganas de que la banda siga animándose por los caminos del pop electrónico asumiendo todos los riesgos a los que la exploración obligue.

PD: Para completar el lanzamiento, una ingeniosa página de internet con excelente diseño permite conocer algunos temas y acercarse a todo el material de FPM.